Las autoridades de Chihuahua advierten que el número de víctimas por el ataque a la clínica "Uniendo Familias" podría aumentar

Chihuahua.- Al menos 18 personas fueron asesinadas esta noche luego de que un comando atacara un centro de rehabilitación y disparara contra los internos con armas de grueso calibre. De acuerdo con fuentes de la Fiscalía de Chihuahua el número de víctimas mortales podría aumentar ya que otros cinco hombres y una mujer resultaron gravemente heridos y su condición se reporta como reservada.

El incidente ocurrió minutos antes de las 10 pm hora local, luego de que un número indeterminado de pistoleros arribaron al sitio a bordo de un automóvil tipo sedan, descendieron e ingresaron por la fuerza al centro de rehabilitación para adictos “Uniendo familias, para vivir mejor”, ubicado en las calles 52ª y Carlos Fuero, de la colonia Rosario.

De acuerdo con las primeras declaraciones, los agresores portaban capuchas y vestimenta tipo militar. En el sitio fallecieron 14 personas, y posteriormente en el hospital se reportaron dos muertes más, luego se confirmó el deceso de otros dos jóvenes.

Elementos de las policías municipal, estatal y federal, así como del ejercito instalaron puntos de revisión en varios puntos de la ciudad, en busca de los responsables del ataque, sin que hasta el momento se reporten detenidos.

Los medios locales de información recrearon lo que fue una noche de horror en la colonia Rosario.

Una noche de terror tuvieron los habitantes de la Rosario al escuchar las detonaciones producidas con armas de grueso calibre, cuyas balas se incrustaron en los cuerpos de 22 internos de una clínica para adictos de los cuales 15 quedaron sin vida, entre ellos una mujer, y el resto con lesiones de consideración.

Las detonaciones que empezaron a escucharse a partir de las 22:00 horas smieron de nuevo a los vecinos en el horror que ya habían experimentado el 2010, cuando 18 adictos fueron masacrados en el Centro “Fe y Vida”.

Algunos de los supuestos testigos aseguran que esta vez, fueron dos hombres los que entraron al centro de rehabilitación y vaciaron sus ármas.

Dejaron a su paso un baño de sangre.

El diario Pueblo de Chihuahua, refiere que "los responsables de la masacre se subieron a un auto Dodge, de la línea Stratus, para perderse así entre las oscuras calles. Minutos después, familiares de los internos acudieron desesperadamente para ver el estado de salud de sus allegados, la mayoría no tuvo buenas noticias".

Atrás quedaron los gritos de terror, los quejidos y el llanto de los heridos, el correr de los vecinos y los familiares que urgían la atención de socorristas para atender a los internos que se desangraban en el piso de la clínica.

Por horas, prevaleció el hulular de las torretas, el sonio incesante de las voces quienes a través de la radio pedían refuerzos y más ambulancias para intentar salvar a los que aún estaban vivos.

El holor a polvora aún prevalecía en el lugar, esparcido lo mismo que los casquillos que dejaron los delincuentes.

"¿Por qué?", era la pregunta que salía de la boca de cada uno de los que entraba al lugar.

Para entonces, ya se había contabilizado el saldo: 15 muertos y 7 heridos.

Luego el número de muertos aumentaría a 16.

La noche fue larga colmada de llantos, otra noche más grabada en sangre en la mente de quienes habitan esta ciudad.

Con información de El Pueblo de Chihuahua.